"La magia va, viene, vuela... nace en los gestos, en los ojos, en la mirada, en el alma, en el corazón. Sé feliz con la magia del camino, vuela libre con tu escoba por ella, y que nada ate a tu latir. Quiere a los que caminan contigo y sé feliz con ellos. No llores por los que van más adelante o más atrás. Vive el presente en el que la magia nos une a todos.... Mientras realizamos blogseídos una limpieza interior..."

10 noviembre 2009

Acordándome de Santa Bárbara



Hace un par de meses que entró un hombre nuevo a mi vida… Él ha despertado zonas en mí que creía dormidas. Hoy, podría confirmar que me es bastante necesaria su presencia.

Dice un refrán muy español: “Sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando llueve”… y, una vez más, nuestra sabiduría popular clava en la diana un sentenciado dardo.
Yo había dejado en un rincón escondido el cuidado de mi cuerpo. ¡Hey!, ¡no vayáis a pensar que esta frase hace referencia a que andaba por este mundo despeinada, sucia o cochambrosa!, soy una mujer pulcra y un tanto coqueta ¡que conste!... pero no creía necesario hacer otro tipo de ejercicios físicos que no fueran sentarme en el ordenador, jugar con los peques, barrer mi casa, pasear alguna vez o ¿por qué no añadirlo? cumplir con mis obligaciones conyugales.


Buscaba excusas absurdas para no asistir al gimnasio por falta de tiempo o para que la bicicleta estática (metálico elemento decorativo de muchos trasteros) siguiera oxidándose… (¿Qué queréis?, después de una dura jornada laboral se está mucho más agustito tumbadita panza arriba ¿verdad?).

El caso que llegó Santa Bárbara, ¡empeñada en expulsar de inmediato a mi vagancia!. Lo hizo como sólo ella sabe hacerlo ¡a lo grande!, con rayos, truenos, centellas y ¡en forma de una contractura muscular que me paralizó, literalmente, por la mitad!. Como es lógico, ¡estaba avisada!, al igual que antes de romper a llover se satura de oscuros nubarrones un claro cielo; primero con lastimeros quejidos tipo: “¡Cómo me cuesta levantar esta caja!”, segundo con penosas sugerencias del modo: “¿Por qué no lo haces tú?”… y tercero ¡con negarme a realizar durante un laaargo período de tiempo cualquier movimiento corporal si este me producía la más pequeña molestia o el más mínimo dolor!.

¡Claro!, una persona tan holgazana como yo se va conformando con sus propios remedios caseros para enfrentarse a los malestares, irremediablemente antes de que llegue la fatídica mañana en la que literalmente ¡no te puedes ni incorporar de la cama!: ese ibuprofeno, aquella mantita eléctrica, otro masaje con linimento… ¡En fin!, que trataba de enmascarar desde otro ámbito mi propia realidad, refugiándome en la absurda frase que exclama: “¡Es que una ya no está para estos trotes!”.

La solución más razonable cuando llegas a este lamentable punto es acudir de inmediato a urgencias, (¡el susto es tremendo!, ¡os lo aseguro, dejando las bromas aparte!)… Le cuentas al médico de turno que tu sufrimiento es insoportable (¡inyección de calmantes!), le comentas que no puedes ni levantar el brazo (¡radiografía integra!), le explicas que te invade una previa flojera (¡analítica para descartar patologías!)… Entre lágrimas te quedas aguantando esta situación un tanto adormilada, en un rincón de la sala de espera y mientras te entregan los resultados de tu padecer. Estos confirman (¡indiscutiblemente!) que tu parálisis parcial ha sido causada porque has perdido potencia muscular ¿?. (¡Vamos! que algunos de mis músculos, cansados de que no les hiciera caso, se fueron apelotonando hasta que hicieron sonar una escandalosa voz de alarma.)

Los primeros pasos recomendados para que regresara a un estado físico normal fueron recetados en este orden: administración de medicamentos, algunos consejos de salud postural e inaguantables sesiones de fisioterapia.
… Y ¡así me encontraba yo un buen día!, algunas semanas después de que me sucediera este bochornoso suceso, llevando a rajatabla las prescripciones, atiborrada de píldoras, tumbadita en una camilla, paciente para ser masajeada y con la mente lo suficientemente lucida como para gritarme a plena voz: “¡Nena, basta ya!”. (Aclararé que estas palabras de aliento, por muy fuerte que emergieran de mis entrañas, tan sólo fueron escuchadas por mí misma… ¡Menudo espectáculo hubiese montado sino entre el personal de rehabilitación!).

A Santa Bárbara la abandoné mientras negociaba con Doña Pereza. Sin ningún tipo de dudas escapé de inmediato por la puerta del centro de reparaciones, ignorando los consejos médicos, con la cabeza bien alta (dentro de mis pésimas condiciones) y sabiendo con certeza hacia dónde debía dirigirme vertiginosamente: ¡A realizar algún tipo de gimnasia activa que me hiciera sentirme más viva y menos muerta!...

Conozco mis limitaciones corporales, ambientales u horarias… por lo tanto, después de visitar, preguntar e interesarme ¡hallé la ubicación idónea para mí!: ¡El método Pílates!. (En esta frontera es donde entra en escena ese hombre virtuoso que nombro en el encabezamiento de esta entrada. No es alemán, ni Pílates es su apellido… ¡tampoco es mi amante!).

Tras esta desventura mía, (porque tímidamente no se la puede denominar ni como una leve peripecia), realizo mis ejercicios dos veces por semana y en una especie de tarima que nos recuerda a un aparato de tortura y apodada “cama reformer” (mirad la imagen de muestra para comprobar la razón de mis palabras). Me ha costado mucho esfuerzo despertar de mi auto-impuesto letargo, mentiría si os diese a entender lo contrario; pero he contado con la grata ayuda de un monitor que aparte de enseñarme a estimular paulatinamente mi cuerpo, me muestra que puedo controlar incluso mi propia respiración, que puedo ir cada día un poco más allá en mis movimientos, que puedo sentirme francamente orgullosa de esta que os escribe.

Ahora, esas citas se han convertido en insustituibles, (¡ya me he encargado, con una tremenda satisfacción, de que mi agenda muestre como ocupadas las franjas de esos encuentros!); he descubierto, por ejemplo, que la ducha me es mucho más placentera tras terminar estas sesiones, que no me importa que la temperatura del agua se muestre fría y ¡que ha regresado la confortadora sensación que te invade cuando notas correr una gota de sudor por tu espalda! (si no es por la acalorada circunstancia de que te encuentras en plena playa, en pleno verano y a pleno sol).
Ayer, por ejemplo, me emocioné como una ilusa durante una de mis clases. ¿Sabéis por qué?... Porque por primera vez, desde que comencé con estas agradecidas sesiones de Pílates, ¡no me “crujió” la cadera!... ¡Aysss!, supongo que este pequeños detalle os pueda parecer insignificante, pero os confirmo rotundamente que para mí ¡ha sido un intimo regocijo que me he prometido, sin cavilaciones, mantener!.

“Mens sana in corpore sano” ¿o no?...
P.D´s.:
¡Qué engañada me teníais!... Yo tratando de convenceros de que no era la única bruja de nuestro reino y ¡me demostráis con vuestros comentarios que poseo vuestra compañía para efectuar en la vida cualquier aquelarre!. Por cierto, ¡me coloco el título de “atrevida” por la indumentaria que os muestro en las terroríficas fotografías que he subido!.
… En cuanto a Fabio, informaros de que en estos instantes sus padres son la pareja más dichosa que conozco a mi alrededor. Este niño es, sencillamente, el hijo de mi mejor amigo.


9 comentarios:

Riesgho dijo...

Espero que pronto recuperes todo tu "tono" muscular, eso sí que no te vuelvas a dejar "entumecer" y sigas practicando pilates. Desde la semana santa pasada yo voy dos veces por semana a yoga y otros dos dias camino una hora a paso rápido con una amiga. Nos hacemos 3 km y medio,osea que no está nada mal!!!!
Menuda la movida que montas en tu casa para halloween. Ya veo que disfrutas tú más que los niños , si cabe, jejeje
Las mias este año volvieron a salir de brujitas malvadas. Les encanta disfrazarse y ponerse cara de enferma, ojeras e incluso sangre. Es una pena que aquí no se celebre casi, porque a mi me dan un "empujoncito" y me pongo la peluca como ellas, jajajja
Pôr cierto estabas muy guapa de brujita :)
Muchos besos.

ion-laos dijo...

Cómo están esos músculos?
Yo también me tengo que poner a la tarea, que tengo la bici con unas telarañasssss.
Lo que duelen esas contracturas, yo tambien las sufro, no te cuento lo que son, ya lo sabes...

Anda que no somos brujis por el mundo, jajaja

Un beso guapetona

Melinda dijo...

Yo hice pilates al principio del embarazo, pero tanto respirar me bajaba mucho la tensión y salía de clase más cansada que al principio. aún así creo que es muy bueno solo que a mi no me va bien.

Felicidades a los papis de Fabian y a tí también porque supongo que disfrutaras del niño.

Un besote

Lalunallena dijo...

Tengo que empezar a cuidar mi cuerpo. Esta es la reflexión que me hago después de leer tu entrada. De más jovencita, jugaba a volei, entrenábamos 2 veces por semana y los sábados por la mañana, teníamos el partido. A raíz de una lesión en una mano, dejé el volei, con muuuucha pena, (me encantaba ese deporte) y desde aquel entonces, no he vuelto a practicar ningún deporte ni ha hacer ningún tipo de ejercicio. Lo que sí hago es andar, me gusta andar a paso ligerito, pero por circunstancias, no todos los días puedo darme un largo paseo. Pensaré en ello Velve. Me cuidaré más porque mi cuerpo me lo está pidiendo.
Besos mil y un fuerte abrazo.

Caricaturita dijo...

jeje... a movernos que estamos más que oxidadas¡¡¡ jeje¡¡¡
un saludo velvetina.
y bienbenido al mundo fabio.

GELI dijo...

Hola Velve:

¿INTRUSA? Si hubieras visto mi cara cuando vi un comentario tuyo en mi blog, no te hubieras definido como intrusa. Para mi ha sido un gran honor, te parecerá extraño pero me explico:

Cuando empecé en todo esto de los blog, antes de todo, lo que hacia era leerme todo el blog de la persona a la que me quería dirigir, y al mismo tiempo conocer. Ha habido muchos de los cuales he conocido a fabulosas personas, no amigas, porque esa palabra es muy grande, y mas siendo por este medio, pero si un gran lazo que me sigue uniendo a ellas.

He tenido el privilegio de conocer en persona a Angelosa, indescriptible, mantenemos conversaciones telefónicas, así como con Ion-Laos, y dentro de poco con alguna mas que me lo han pedido.

También leí otros blogs, porque aunque sea una terremoto, tengo bastante paciencia, pero la cosa me salió rana, pero bueno me quedo con lo bueno y trato de olvidar lo malo.

Tu blog, que no es este, era otro, por supuesto que me lo leí, pero te mentiría si te dijera que me acuerdo de su contenido, pues por aquel entonces leí muchísimos. ¿Por qué nunca te dejé un comentario?, creo que te tenia miedo, bueno esa no es la palabra, mejor dicho era respeto. Tu forma de escribir, tu sabiduría, nada que ver conmigo, que soy parca en palabras, y siempre escribo lo que pienso y no se darle el énfasis que muchas de vosotras les dais a vuestras entradas.

Cuando empezó lo de “nuestro JUANMA”, y te vi en la foto con él, te envidié, pero fue envidia sana. Como me dices que no has leído todo mi blog, no se si sabrás que yo hice mas de 300 pulseras para esa causa, y es que en mi casa nos hemos vuelto muy solidarios, aunque esté feo decirlo, pero es la verdad. Luego ya he mantenido el contacto con May, luchadora donde las haya y le tengo una gran admiración, no cesa en seguir la lucha para que nuestro niño pueda curarse, cosa que ansío no sabes como, bueno igual que tu me imagino.

Como te digo tu un día despertaste algo en mi, pero como tengo tanto miedo a los fracasos, por todos los palos que me he llevado en mi vida, y también en el bolo, no me he atrevido nunca a escribirte, por eso entenderás la alegría que me ha dado ver tus palabras.

Bueno si quieres conocerme un poco mejor y claro, tienes tiempo, algún día o en algún rato lee mi blog, aunque tengo otro que es “La Ingenua Secretaria” y es que después de casi 33 años trabajando ahora me están haciendo la vida imposible, pero bueno que no estas obligada a hacerlo.

Como hablo mucho, voy a cortar ya, que a veces soy muy pesada, y te voy a dejar mi email por si me quieres hacerme alguna pregunta: maniangeleslancho@hotmail.com.

Espero que te esté yendo bien el fisio, y no te hagas la burra, que luego todo se paga.

Las fotos muy monas, me gusta tu trabajo.

Gracias una vez más por haberme dedicado un poco de tu tiempo.

Un beso de chocolate.

Geli.

PD.: Siempre nos acordamos de Santa Barbara cuando truena. Por lo menos yo siempre lo he oido decir asi, jajajajajaja.

GELI dijo...

Velve, se me olvidó decirtelo.

¿Te importaria que pusiera tu blog en el mio?

Geli.

Angelosa dijo...

Mi querida bruji, esas manos son especiales, cuanto te tocan aunque te hagan un pelin de daño, despues es como haber salido renovada, las necesitas todos los días. Recuerdo que cuando yo tambien conocí a un hombre parecido al tuyo, sus manos me hicieron tanto bien que deseaba que llegara el día siguiente para verle, así que que te siga viendo el tiempo que lo necesites. Me ha encantado tu fiesta de Halloween, estas todos espectaculas y la decoración una maravilla, me alegro que la disfrutases.

Un abrazote

Esther Hhhh dijo...

PUes sí, querida Velve, hay que hacer ejercicio... Y al final el, cuerpo te lo devuelve en forma de agradables sensaciones... Sigue con tu pilates y ponte bien en forma, que veras que bien te sientes... Y yo voy a tener que tomar ejemplo de ti, jajja...

Besitos